Edinburgh para escolares: principales atracciones

La ciudad de Edinburgh ha absorbido el encanto indescriptible de Scotland y la tradición inglesa. Sus numerosos castillos y antiguas calles les cautivarán a usted y a sus estudiantes.

 

El castillo de Edinburgh

El castillo de Edinburgh se encuentra en el centro de la capital escocesa, sobre el acantilado de un antiguo volcán extinto.


Su fundación se remonta a principios del siglo XII, aunque se sabe con certeza que este lugar estuvo habitado desde la Edad de Bronce. Dado que el castillo fue reconstruido en numerosas ocasiones a lo largo de su historia, hoy en día resulta difícil determinar con precisión a qué estilo arquitectónico pertenece.
Desde su construcción hasta el siglo XVII, el castillo fue la residencia de los reyes escoceses. Tras la unificación de Scotland e England, pasó a ser sede de las fuerzas militares escocesas y, posteriormente, prisión local. En el siglo XIX fue objeto de una profunda restauración y en la actualidad es un monumento histórico.



En su interior se encuentra el Museo Nacional de la Guerra de Scotland, que introduce a los visitantes en la historia militar de la ciudad. Allí pueden contemplarse la legendaria Piedra del Destino y la corona del Reino de Scotland. Frente al castillo se celebran desfiles militares, y una vez al año acuden los mejores músicos militares del mundo para el desfile de bandas militares, que abre tradicionalmente con las actuaciones de gaiteros y tamborileros escoceses.

 

Catedral Presbiteriana de St. Giles


El lugar más venerado y popular entre los turistas en Edinburgh es, con razón, la Catedral Presbiteriana de St. Giles (también conocida como Aegidius), situada en el Royal Mile. Fue fundada en el siglo XII en honor al santo patrón de estos lugares, St. Giles, conocido además como protector de los pobres y los leprosos, y uno de los Catorce Santos Auxiliadores. Los edificios de piedra más antiguos que se conservan de la catedral datan del siglo XII. El templo fue restaurado en múltiples ocasiones, ya que sus dependencias se emplearon no solo con fines religiosos; sin embargo, a comienzos del siglo XIX su estado era deplorable, y en 1829 se inició una grandiosa restauración. En la catedral se custodian varias reliquias escocesas, y entre sus muros descansan ilustres personajes de Scotland, entre ellos el autor de la novela "La isla del tesoro" y la balada "Heather Honey", Robert Louis Stevenson.

Charlotte Square y Georgian House

Sin duda, los escolares disfrutarán visitando Charlotte Square, donde podrán conocer el estilo georgiano típico de la Great Britain del siglo XVII, caracterizado por la simetría de las fachadas y los detalles en estuco blanco sobre un fondo de ladrillo rojo intenso. No es casualidad que el Museo Georgian House se encuentre en este enclave. Aquí se asentaron los habitantes más acomodados de Edinburgh: aristócratas locales, banqueros, médicos y abogados. Sus residencias eran, sin exageración, ejemplos imponentes e impecables del estilo georgiano. El edificio del museo fue construido en el llamado estilo Adam, una versión ligera y elegante del clasicismo que pone especial énfasis en el diseño de la decoración interior.

Robert Adam gozaba de tal prestigio que el primer propietario de la casa pagó no solo por el inmueble, sino también por el privilegio de adquirirlo. La exposición del museo se distribuye en tres plantas y el sótano. Podrán contemplarse el comedor y el salón, una sala de recepción, dormitorios para adultos y niños, salas de juego y habitaciones para las niñeras. Se han conservado los enseres propios de la época: muebles, vajilla y cubertería de plata, porcelana, pinturas y figuritas. En el sótano se encuentran las habitaciones del servicio y la cocina, donde los alimentos se cocinaban en cuatro fogones en ollas de hierro fundido y cobre, y se servían en curiosos platos con salseras incorporadas. Un poco más apartada, aguarda discretamente la atención del visitante una colección de cerámica cuyos tapas tienen forma de masa extendida. Junto a la chimenea puede verse un asador que giraba gracias al calor del aire.



Museo Gladstone's Land

Paseando por las calles del Royal Mile, encontrarán el Museo Gladstone's Land, alojado en una casa construida en 1617 por el comerciante y terrateniente Thomas Gledstanes. El museo muestra cómo vivía la gente de aquella época; podrán admirarse el techo pintado y el singular mobiliario, además de objetos cotidianos en desuso, como unos llamativos zuecos de madera para el mal tiempo, sorprendentes por su practicidad. Dato curioso: los restauradores tuvieron que retirar 14 capas de las paredes de una de las estancias para descubrir su aspecto original en tiempos de Gledstanes. En la fachada que da a la calle se han conservado en su forma original los antiguos comercios.

Estas son algunas de las principales atracciones de Edinburgh, pero no todas. Recorriendo sus calles, seguramente podrán hacer sus propios descubrimientos y encontrar nuevas rutas llenas de sorpresas.

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