Qué ver en Edinburgh
El Reino Unido está dividido en 4 partes, y una de las más pintorescas es Scotland, especialmente su capital: Edinburgh. Este artículo recoge información sobre los lugares más interesantes de la ciudad y algunos consejos útiles para los visitantes.
El castillo de Edinburgh

El centro neurálgico de Edinburgh y su monumento más emblemático es su castillo, una imponente y antigua fortaleza construida sobre una roca. La entrada cuesta 16 libras y la audioguía, 3 libras más. Los amantes de la historia harán bien en invertir en una audioguía, ya que gracias a ella podrán descubrir multitud de datos fascinantes sobre el castillo. Para los turistas hispanohablantes es especialmente útil saber que la audioguía está disponible en varios idiomas, lo que resulta ideal para quienes no se sientan del todo seguros con su nivel de inglés pero tengan interés en conocer la historia del lugar.
En el interior del castillo se encuentra el museo del Royal Scottish Regiment, que recorre la historia de esta formación militar desde el siglo XVII hasta nuestros días. También merece la pena visitar la antigua prisión del castillo y conocer las curiosas e increíbles historias de los intentos de fuga que tuvieron lugar entre sus muros. Desde las murallas se disfruta de una vista espectacular de toda la ciudad. Además, si se visita Edinburgh en agosto, es posible asistir al festival de bandas militares Militari Tatu.
La cámara oscura
Este museo de ilusiones ópticas se encuentra muy cerca del castillo. La entrada cuesta unas 12 libras, pero la experiencia bien merece la pena. En su interior encontrará espejos deformantes, ilusiones ópticas de todo tipo y una magnífica terraza mirador.
Royal Mile
La calle principal de Edinburgh está repleta de tiendas, cafeterías y todo tipo de personajes pintorescos. Es habitual encontrarse con gaiteros, magos y lugareños ataviados con kilts. A lo largo de esta mítica milla hay comercios para todos los gustos, incluida una gran cantidad de tiendas de souvenirs donde es posible encontrar recuerdos para todos los bolsillos, desde simples imanes hasta bufandas y gorros de auténtica lana escocesa.
Algo poco habitual en otras ciudades: también hay tiendas especializadas en cultura popular. Así, los aficionados al universo Warhammer encontrarán una tienda donde adquirir figuras de colección, libros y mucho más. Los fans de Juego de Tronos también tienen su propio espacio, una tienda dedicada exclusivamente a armaduras y armas inspiradas en los personajes de la serie. Si desean una réplica del casco de Sandor Clegane, puede encontrarse por 100 libras. En cuanto a los seguidores de Harry Potter, Edinburgh es un destino de peregrinaje, ya que solo en Royal Mile hay hasta tres tiendas especializadas donde encontrar cerveza de mantequilla (¡sin alcohol!), túnicas, bufandas de las casas, varitas mágicas, snitch teledirigidas, el Cáliz de Fuego, plumas para escribir e incluso la espada del propio Godric Gryffindor.
Un consejo importante: cuanto más lejos del castillo, peor es la selección de productos, la calidad disminuye y los precios se duplican. Lo más recomendable es hacer las compras en las tiendas de la parte alta, donde el personal es más amable y es menos probable que intenten venderles imitaciones de baja calidad.

El monumento a Bobby
Bobby, el perro símbolo de Edinburgh y protagonista de postales y souvenirs, tiene su propio monumento cerca de Royal Mile, y ningún turista debería marcharse sin visitarlo. La tradición dice que hay que acariciar al perro en el morro. A la derecha del monumento se encuentra el discreto café The Elephant House, el lugar donde J.K. Rowling escribió Harry Potter.
Museo Nacional
Para el visitante no habitual, este museo puede resultar sorprendente, ya que mezcla en un mismo espacio piezas históricas, maquinaria y enormes animales disecados. Todo ello se complementa con numerosos elementos interactivos: paneles, quioscos táctiles, etc. Probablemente resultará más atractivo para los estudiantes más jóvenes que para los apasionados de la historia.
Transporte
Los famosos autobuses de dos pisos de Edinburgh son un medio de transporte urbano completamente habitual, por lo que cualquier visitante puede disfrutar de un trayecto en este icónico símbolo de Gran Bretaña. No obstante, conviene conocer algunas diferencias con respecto al transporte público de otros países.
1. Solo hay una entrada al autobús: por la parte delantera. Los escoceses son personas educadas y acostumbran a formar cola con antelación; lo más respetuoso es unirse a ella.
2. No existen revisores. El pago se realiza directamente al conductor, y el pasillo de acceso es tan estrecho que resulta imposible colarse sin pagar.
3. A los conductores no les agrada que los pasajeros viajen de pie, especialmente si bloquean el pasillo. Se recomienda buscar un asiento libre.
4. A los escoceses les encanta viajar en el piso superior, por lo que si está lleno, es probable que se encuentren con caras de decepción entre los locales.
5. En los autobuses hay periódicos gratuitos incluidos en el precio del billete. No dude en llevárselos: en Edinburgh es costumbre hacerlo, y además están impresos en papel de buena calidad y tienen un contenido bastante interesante. Pueden ser un recuerdo original para traer a casa.
6. Al igual que en muchos otros países, en Scotland se acostumbra a ceder el asiento a personas mayores, mujeres embarazadas y niños.
7. Edinburgh cuenta con un carril exclusivo para autobuses que la gran mayoría de conductores respeta, por lo que los pasajeros del autobús no tienen que preocuparse por los atascos.
Las tiendas en Edinburgh
No difieren demasiado de las de otros países. Los productos son similares y la distribución también, aunque algunos nombres de marcas conocidas pueden sorprender. Por ejemplo, las populares patatas fritas de bolsa se llaman aquí "Walkers", ¡con un envase prácticamente idéntico al que conocemos! Los dependientes son atentos con los turistas y se manejan perfectamente con el lenguaje gestual. Es posible pagar con tarjeta bancaria internacional sin ningún problema. Los vendedores de las tiendas de Royal Mile son especialmente expresivos: abordan a los clientes potenciales directamente en la calle, les saludan con entusiasmo, les llaman a voces y les hacen señas con las manos.
Los escoceses sienten un gran orgullo por su gastronomía nacional. En cualquier tienda se pueden encontrar galletas típicas del país (con un sabor bastante parecido a los gofres). La bebida favorita de los jóvenes es el Irn-Bru, un refresco de sabor característico. Los productos de la gastronomía local suelen ser más baratos que los importados. En cuanto al haggis, no se dejen convencer por los vendedores: es un producto que puede resultar toda una aventura para el paladar poco acostumbrado. Si tienen curiosidad, siempre pueden probar las patatas fritas con sabor a haggis antes de dar el paso...
